No sólo a tus padres les importa saber por dónde andas, sino también a las compañías que empiezan a creer en la religión de la geolocalización. Además, los beneficios corren en ambas direcciones: tanto para el usuario, que puede aprovecharse de ofertas cercanas, como para las empresas que cazan “clientela de kilómetro 0″ que, ya que andaba por ahí, quizás le apetezca llevarse algo al gaznate consumista: ropa, una compra que le urgía, un buen restaurante con descuentos especiales…
Asimismo, con estos tiempos ubicuos que vivimos donde el smartphone lidera nuestras comunicaciones, la geolocalización se está volviendo redonda para las empresas y ya contamos con un buen número de tecnológicas emperradas en incorporarnos a sus filas:
Foursquare: la sultana mora del cotarro. Es a ella a quien rinden pleitesía diez millones de usuarios. Las “cuatro esquinas” más transitadas del movimiento “geolocalizador” promueve las recomendaciones y las ofertas personalizadas elaboradas a partir de tus gustos y amistades. Quizás el secreto de su éxito radique en la competencia entablada entre sus usuarios por hacerse con el mayor número de puntos. De hecho, puedes consumar tus aspiraciones políticas y convertirte en alcalde por ser el mayor amasador de check-in. Te hemos dicho que a la gente le gusta jugar mientras consume ofertas… Eso es Foursquare. Continue reading




